Agosto 2026

Astrid Miranda | Médico Cirujano | UNAM

Nuestra historia a través de objetos

Después de unas largas vacaciones, el sábado 15 de agosto volvimos a encontrarnos para nuestra reunión mensual de la FLAG, esta vez en el Centro Cultural Futurama, en Linda Vista. Desde nuestra llegada, el lugar resultó ser parte de la experiencia, el espacio, que anteriormente fue un cine diseñado por el arquitecto Héctor Mestre y que hoy funciona como centro cultural, nos recibió en un ambiente muy distinto al de nuestras reuniones habituales. En el piso inferior había un mercado de juguetes, figuras y toda clase de objetos. Y un poco más arriba, música y bailarines.

La reunión comenzó entre chocolates, lattes y chai lattes que la FLAG preparó para nosotros, mientras nos reencontramos y conversábamos. Fue especialmente bonito volver a ver a  Mich, David, Fran y Ana quienes recientemente habían regresado de sus intercambios. Nos compartieron alfajores, dulces y anécdotas, nos pusimos al día y compartimos un poco de todo lo que había ocurrido durante estos meses. 

La actividad de la sesión nos invitó a mirar nuestra propia historia a través de un objeto familiar. Cada uno llevó algo acompañado de una pequeña investigación sobre su material, autor, antigüedad e historia. Al formar un círculo y presentar nuestros objetos, aparecieron historias muy distintas: matrioshkas, cruces, lentes de sol, juguetes, un metro y hasta un duende. Aunque a simple vista eran objetos cotidianos y completamente diferentes entre sí, cada uno guardaba un significado particular para quien lo había elegido. 

A partir de la pregunta ¿Qué dice este objeto sobre mí? comenzamos a reflexionar sobre cómo un objeto puede dejar de ser únicamente algo material para convertirse en un símbolo. El valor de los objetos no radica en su costo físico, sino en la memoria afectiva de los que los custodian, en las personas que la han conservado y de los recuerdos que representa. Comprendimos que, de alguna manera, nuestras familias también se cuentan a través de los objetos que permanecen con nosotros. 

Después retomamos las autobiografías que habíamos escrito hace casi dos años. Al comparar a la persona que la escribió con quienes somos ahora, fue inevitable reconocer cuánto hemos cambiado, hemos acumulado nuevas experiencias, aprendizajes y personas que han transformado nuestra manera de vernos a nosotros mismos. 

Una de las reflexiones que más me gustó surgió al preguntarnos qué objeto presentaríamos en un museo de la FLAG. Al pensarlo, me di cuenta que todos evocaban momentos, personas y experiencias compartidas dentro de la comunidad, y pude hilar que la FLAG también se ha convertido en parte de nuestra historia,en este tiempo hemos construido recuerdos que algún día podrían ser representados por un objeto.

Para cerrar, escribimos en post-its distintas palabras que asociamos con la FLAG y, entre todos, formamos con ellas el logo de la Fundación. Cada persona había aportado una historia, un recuerdo y una perspectiva diferente, pero juntos habíamos construido algo que ninguno habría podido formar por sí solo.  

Me quedo con la idea de que nuestra historia vive en los objetos que conservamos, en las personas que conocemos y en los espacios que compartimos.