Mayo 2026

Magdalena Reyes | Pedagogía | UNAM

El Éxito de un Fracaso

La jornada del sábado comenzó en la Librería “La Juventud”, un lugar súper cómodo y bonito que nos ofreció nuevamente su lugar para nuestro tradicional «Entre FLAGs». Esa primera parte se nos fue volando entre risas, poniéndonos al día y disfrutando de una bebida con una tarta o galleta.  Fue el inicio perfecto para relajarnos antes de entrar de lleno al tema central del día, que terminó siendo el fracaso. 

Al iniciar la sesión como tal, Dama y Mont nos soltaron una sorpresa que cambió todo: nos explicaron que el taller original iba a ser sobre el fracaso y que tendríamos a un ponente invitado, pero canceló de última hora en la semana por temas personales. Lo bonito fue que, en lugar de suspender la reunión, usaron ese imprevisto como el mejor ejemplo en vivo de lo que querían enseñarnos; una planeación que «fracasó» se convirtió en la oportunidad de armar algo mucho más íntimo entre nosotros.

A partir de ahí, nos invitaron a participar abiertamente sobre cómo manejamos el fracaso y se volvió un bloque sumamente humano. Me dio un poco de risa porque en  “La  Juventud” pusieron una música nostálgica de fondo sin querer, que desató bromas sobre ponernos a llorar, pero la verdad, es que nos ayudó con el ambiente. Coincidimos en que al principio no reaccionamos bien, nos exigimos demasiado y sentimos que el mundo se acaba. 

Yo compartí que suelo lidiar con el fracaso dividiéndolo en partes y, otros compañeros, contaron sus propias formas de sobre llevarlo: algunos escriben lo que sienten, otros necesitan hablarlo con gente de confianza y a varios les funciona relajarse haciendo cosas con las manos, como manualidades, antes de pensar en soluciones. Nos escuchamos con muchísimo respeto y confirmamos que la presencialidad nos regala un espacio seguro y libre de juicios.

Después nos tomamos un breve break y, al regresar, pasamos a la actividad práctica con las revistas y materiales que llevamos. Al principio nos confundimos un poco con las instrucciones: “hagan un collage sobre el fracaso”, porque algunos enfocaron su collage en cómo ven el fracaso, otros en cómo lo viven y otros en qué pasa después de asimilarlo. Esas diferentes interpretaciones terminaron siendo un éxito rotundo,  porque cada collage reflejó de forma única la personalidad y la mente de cada quién.

Al final, hicimos una dinámica de reconocimiento muy linda en la que nos dijimos cosas que aprendimos de los demás en esa sesión, como la madurez tras ir cambiando la forma de reaccionar o la forma de escribir de algunos. Nos recordó que el avance personal también es visible para el resto. Al final, esta reunión me dejó pensando que el fracaso no es malo, es una herramienta que nos forja, nos impulsa y nos recuerda que en esta FLAGmilia siempre vamos a tener el apoyo del otro.